-Caprichosa! Cuando éramos niñas, desde muy temprana edad aprendimos a hacer berrinche con nuestros padres, especialmente cuando queríamos un dulce, un juguete y no podíamos obtenerlo. La mayoría de los padres suelen complacer caprichos para que los pequeños no hagan shows en la calle y muchas veces para que dejen de molestar. Ya que una vez que le negregas al niño lo que quiere inmediatamente termina el llanto, los gritos y los pataleos. Bueno, pues la mayoría de los padres no ponen especial atención a ese comportamiento y en lugar de corregirlo, lo solapan y hacen que se vuelva más grande, más complicado, más exagerado. El temor a golpearlo y luego cargar con la culpa, la flojera y el desgaste porque implica, hablar, corregir, explicar etc. Esos hechos hacen que ese comportamiento se maximice y se haga por pequeñas simplezas. Ahora bien si la niña se vuelve la princesita de papá existen muchas conductas, de niña consentida, caprichosa y berrinchuda, papi todo c...